Carolina Bisquertt, Directora Ejec. Corporación ELA Chile: “Descubrí en mí un sentido social”

Martes, 22 Mayo 2018 00:00 Escrito por 

Seguramente, quienes conocen a esta mujer de raíces colchagüinas, saben de su trabajo y el fuerte lazo que la une a la Viña Bisquertt. Pero quizás no todos estén al tanto de cómo ha puesto su compromiso, energías y pasión al servicio de cientos de chilenos que viven con esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad degenerativa que afectó a Stephen Hawking.

por Soledad Correa M. | fotografía Claudia Maturana N.

 

Al llegar a la casa de Carolina en Chicureo, nos sentimos como en Colchagua. Sus jardines, corredores, el cantar de los pájaros, junto al estilo rústico y refinado de su hogar, confirman su amor por el campo y la vida tranquila. Nos comenta que siempre le ha encantado vivir en lugares así, para disfrutar en familia, de esa atmósfera que la lleva con nostalgia a su infancia en Rinconada.

 

Describirla no es difícil, porque su calidez y autenticidad, hacen sentir que la conoces desde siempre. Cariñosa, trabajadora y directa, se expresa con alegría y claridad. No hay medias tintas con ella, lo que demuestra cuando explica que su aporte a la Viña Bisquertt “fue marcar el ingreso de las mujeres al mundo del vino, para colaborar en la tarea de difundirlo como un producto premium, que además aporta a la salud, cuando se bebe con moderación”. En lo laboral, siente que en esa época, sembró esfuerzo y perseverancia en los equipos de trabajo de los que formó parte, “con honra y mucho orgullo de haber trabajado con mi padre”. 

 

Pero el retrato de Carolina sería incompleto, si olvidáramos mencionar su faceta solidaria, que ha sido clave en su evolución personal, convirtiéndola en la directora ejecutiva de la Corporación ELA Chile. La misión de esa plataforma, es otorgar herramientas, atención, contención, orientación y asesoría para mejorar la calidad de vida de estos enfermos y sus familias, proceso que significa invertir cuantiosos recursos en tecnologías, equipamiento técnico y especialistas. 

 

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA), es el mismo mal que afectó a Stephen Hawking, uno de los científicos más importantes de los últimos años. Según explican en la corporación, esta enfermedad neurodegenerativa, hace más lentos o bloquea los mensajes entre el cerebro y el resto del cuerpo, paralizando gradualmente el movimiento, el habla y el desarrollo físico de quien la sufre, mientras las facultades mentales; vista, tacto y audición, permanecen intactas. 

 

Carolina vive su actual cargo en esta organización, con compromiso y cariño manifiestos, lo que demuestra al hablar emocionada, cada vez que se refiere a su gran amigo, Luis Alberto Keitel.

 

¿Qué te motivó a ser parte de la Corporación ELA?

Ser parte de la corporación ha sido un antes y un después en mi vida. Me costó muchísimo dejar la viña, trabajé por años en ella, pero me tocó conocer la enfermedad a través de Luis Alberto, desde quien nació la idea de formar la organización. A partir de ahí, decidí embarcarme en esta valiosa iniciativa. Conocer de cerca a personas que no pueden disponer libremente de su cuerpo, pero con sus facultades intelectuales intactas, generó en mí un movimiento general, que me paró en otra vereda. 

 

¿Qué significa trabajar para quienes más lo necesitan?

Implica un aprendizaje importante, te permite apreciar las cosas desde otra perspectiva. Compartir con ellos, significó un crecimiento personal. Ahora agradezco más las cosas sencillas de la vida. Veo oportunidades en todo lo que me rodea. Me siento bendecida en cada instante. Pese a que tenía otros planes, cuando me plantearon ser directora de la Corporación ELA, sentí que Dios me había puesto esa tarea en mi camino. Fue maravilloso cuando descubrí en mí un sentido social. 

Me mueve un tremendo desafío. Hay más de 800 personas con ELA en Chile. La tarea permanente es que apenas llegue una familia a la corporación, se sienta acompañada y acogida. La ELA no perdona condición social, edad, ni sexo; a cualquiera le puede tocar. Somos la única organización social de nuestro país, preocupada de los enfermos de esclerosis lateral amiotrófica. 

 

¿Cómo se puede apoyar a la corporación?

Las necesidades son muchas, por lo que toda, absolutamente toda la ayuda, suma. En la página www.corporacionelachile.cl pueden conocer en detalle como cooperar. Pero a modo de resumen, se puede hacer a través de un aporte único y también existe la opción de un aporte en forma mensual. Además, nos pueden colaborar con voluntariado, por ejemplo, para conformar equipos terapéuticos en kinesiología, fonoaudiología y psicología. Las empresas, como parte de su política de Responsabilidad Social Corporativa, tienen la opción de apadrinar a la corporación, lo que puede redundar en beneficios tributarios. Asimismo, se puede ayudar, donando equipamiento acorde con la enfermedad y como captador de fondos. 

 

 

¿Cuáles son tus próximos desafíos en la corporación?

Un gran desafío es lograr la conformación de un equipo multidisciplinario para las terapias necesarias, para que en el futuro, podamos avanzar más allá del muy valioso e indispensable aporte del voluntariado. Para eso, es muy importante lograr aportes de empresas y mucha ayuda de particulares. Empujar lo necesario y crear conciencia que la ELA es una realidad y que la gente la conozca.

 

¿De qué forma logras equilibrar las esferas social, familiar y personal?

En lo personal, tengo la cuenta a favor. Estoy en un camino de amor, que definitivamente renta los mejores dividendos. En lo profesional y familiar, tengo un rol que me permite trabajar un buen tiempo en mi hogar y estar más cerca de mis niños, ¡y gozar mi casa, que me gusta muchísimo! Me organizo un par de días fijos, para reuniones en Santiago.

 

Cambiando de tema, ¿cómo describirías tu relación con Colchagua?

Colchagua me une a mis raíces, ahí atesoré muchísimos recuerdos y vivencias de mi niñez, luego como adulta, fue el lugar donde me realicé profesionalmente. Siento en Colchagua un lugar familiar, generoso y fructífero por excelencia. Desde ahí, tuve el privilegio de ver de cerca el avance de la zona. 

Mi padre, Osvaldo Bisquertt, junto a don José Miguel Viu y otros empresarios de la zona, tuvieron la visión de impulsar y consolidar el valle y el turismo. Para todos ellos, significó un gran esfuerzo y sentaron bases sólidas. Posteriormente, con el crecimiento de la industria y las nuevas generaciones, el valle siguió avanzando. Hoy es un gran destino turístico, con muchos atractivos, que a los mejores vinos, suma gastronomía, paisajes y tradición. 

Es sorprendente ver como cada año se abren nuevos destinos, nuevas actividades, lo que entre otras cosas, se demuestra en el crecimiento de la Fiesta de La Vendimia.

 

¿Cuál crees que fue el legado de tu padre? 

Siento que mi padre fue un pionero en creer e impulsar el valle, transformándose en uno de los mayores productores. Pionero en plantaciones pie de monte en terrenos de secano y en apostar en zonas cercanas al clima costero, para las vides del sector de Marchigüe, tierras que antes estaban dedicadas a otros cultivos. Es un legado de disciplina, fuerza, dedicación, perseverancia y generosidad. 

 

¿Qué valores de tu padre, viven en ti?

Uf, son muchas cosas, pero siento que formó en mí el ánimo por la lucha, por avanzar y no mirar atrás. Y el humor, en forma indeleble, grabado a fuego. A mi padre, lo siento siempre muy cerca.