¿Por qué usan barba?

Lunes, 05 Febrero 2018 00:00 Escrito por 

La que durante épocas –en la cultura occidental– remitía a una connotación algunas veces nada positiva, su uso en los últimos años se ha transformado en una tendencia creciente, un sello, una marca de algunos hombres que resignifica la imagen del estereotipo masculino. 

     

POR CARLA BRISSO P. 

 

 

Importantes hombres han usado barba durante la historia del mundo. Desde los antiguos griegos hasta famosas estrellas de Hollywood, han hecho de su uso una característica identitaria que, incluso, ha inmortalizado su imagen instalándolos como prototipos masculinos de sapiencia, espiritualidad, rudeza y sensualidad. 

Suele decirse que muchas mujeres prefieren a hombres con barba porque los haría ver más varoniles, maduros y confiados. Un estudio efectuado por la Universidad del Sur de Gales, del 2013, pareciera confirmarlo. La investigación concluyó que, para ellas, las barbas de 10 días, hacen que los hombres les resulten más atractivos.

Patricia Cortez, creadora de la barbería santiaguina Queen of Beards explica, “regaloneamos bastante a nuestros clientes, acicalando sus barbas; les ponemos toallas calientes y aceites para que no parezca virutilla fina, salga mucho más suave y no se irrite la piel”. Ella añade que “los cuidados de la barba son importantes para que no pique el mentón, la tengan desenredada y sin puntas partidas”.

Los invitamos a conocer la historia de tres barbones de la Región de O’Higgins, quienes nos cuentan por qué el vello facial se ha transformado por años en su compañía.

 

La Voluntad de Dios

 

Un barbudo local es Nihal Singh Khalsa. Vive en Pichilemu, es ingeniero comercial de la Universidad Gabriela Mistral y MBA del Manchester Business School de Inglaterra. En esta playa, es propietario del Cúrcuma, restaurant orientado a la comida saludable. Siempre cercano al yoga y en una constante búsqueda de crecimiento espiritual, viajó a India en 2002, país donde descubrió la religión Sikh. Esta creencia “acepta la voluntad de Dios tal cual es. Si Dios te hace con pelo, hay que dejárselo crecer, para que permanezca tal cual surge”, indica Nihal.

 

 

De acuerdo a Singh Khalsa “los hombres tenemos un centro lunar en el mentón, por eso sale pelo ahí, entre otras razones, para que esa zona esté protegida y estable”. Nos cuenta además que todos los pelos del cuerpo son una clase de antena, que facilita conexiones que favorecen la intuición, motivo por el que tampoco se corta el pelo de la cabeza, aunque no se nota, porque utiliza un turbante, “que, al estar ligeramente apretado, ayuda a la meditación y a la concentración”, añade.

 

un sello personal

Patricio Salinas, santacruzano de nacimiento, es un ícono de la barba en el pueblo. Como él mismo comenta, se ha convertido en el sello personal para sus negocios y sus clientes. Es tanto así que su imagen está plasmada en las murallas de su Bar 179.

 

“Empecé a dejarla crecer por un tema práctico, por comodidad. Estaba en la universidad, estudiando Diseño Gráfico, tenía 20 años y por suerte mi carrera y los trabajos que he tenido, nunca han requerido que me la corte. Creo que nunca lo voy a hacer, ya son 22 años que llevo usando barba, más de la mitad de mi vida”, nos cuenta.

 

Salinas agrega que hace aproximadamente un año descubrió una barbería en Santiago, la que visita regularmente. “Me recortan, me aplican productos especiales, e incluso puedes tomarte una cerveza mientras esperas tu turno… maravilloso”, señala.

 

CHAO FORMALISMO

 

 

Vivió en Santiago por 42 años y lleva 16 junto a su barba. José Leiva trabajaba administrando el restaurant El Reloj de Vitacura y siempre tenía que estar afeitado y de terno. “Decidí venirme a Pichilemu, para estar más cerca de mis padres; tengo la suerte de tener a los dos vivos. Desde que volví, me dejé la barba automáticamente, vida de playa, barba larga, chao formalismo”, expresa.

 

Leiva –un conocido gásfiter del balneario– es todo un personaje, al que se le puede ver recorriendo la ciudad en su citroneta roja del año 74’, con un kayak amarrado al vehículo. No pierde la ocasión de ir en familia a disfrutar de parajes secretos, que va descubriendo por los alrededores. “Hago el juego completo con el auto y la barba; a los que más les llama la atención es a los niños, que dicen: ¡Mira, es el Viejito Pascuero!”, comenta riendo.